Espacio para refelexiones y/o denuncias sobre hechos de corrupción en el fútbol argentino. Luchamos por un fútbol en paz y contra la impunidad de las llamadas barras bravas y quienes las apadrinan y financian.
sábado, 11 de febrero de 2012
PROCESAMIENTO EJEMPLAR
La decisión la adoptó la Cámara del Crimen contra el vocal de River Néstor Morelli; el jefe de seguridad, Gabriel Riccio (hombre de "confianza" de Daniel Passarella), el presunto nexo entre la dirigencia con los barras, Francisco Bierniakowicz, y el oficial Principal de la Policía Federal Matías Ponce. El tribunal de alzada ratificó además los procesamientos de cuatro integrantes de “Los Borrachos del Tablón”: Alberto "Martín de Ramos" Araujo, uno los jefes; Juan Carlos "Chimi" Leguizamón, Sergio "Ale de Bugde" Medina y Flavio Raguzzi, quienes llegaron al vestuario de Pezzotta en el entretiempo del cotejo para amenazarlo.Los ocho quedaron procesados por el delito de "amenazas coactivas" y al borde del juicio oral, donde podrían ser condenados a penas de entre seis meses y dos años de prisión.La Sala I de la Cámara consideró que los dirigentes coordinaron el embate hacia la terna arbitral “al liberar la zona de vestuarios, ya que "nada hicieron para impedir" el avance de los barras que se encontraban en esa zona.En su apriete, los barras le reclamaron a Pezzotta: “Ponete las pilas que tenemos que ganar o no salen. Hacé algo, hacé cualquier cosa, cobrá un penal, porque si no ganamos, de acá no salen”.
El presidente de River, Daniel Passarella, no está imputado en esta causa pero sí en otro expediente contravencional por el exceso en la venta de entradas y la falta de control para evitar los incidentes tras el encuentro. El fallo fue firmado el 30 de diciembre, último día hábil antes de la feria judicial, por los jueces Luis María Bunge Campos, Jorge Rimondi y Alfredo Barbarosch, y se conoció recién hoy.
La causa es producto de una denuncia ordenada por la Ministra Nilda Garré por conducto de la dependencia dedicada a la seguridad en el fútbol, cuyos funcionarios preservaron la prueba y cumpliendo instrucciones de la funcionaria activaron los mecanismos judiciales que ahora, por fin, han puesto las cosas en sus justos términos. Al menos, esta vez parace que los violentos no se la llevarán de arriba y por otra parte es la primera vez que se sentarán en el mismo banquillo dirigentes, barras bravas y policías, todos procesados por el mismo hecho.
Los jueces enfatizaron que las imágenes de las cámaras de seguridad muestran a los tres dirigentes en distintos lugares de la zona de vestuarios charlando con Araujo y el resto de los barras sin impedir el avance del grupo. La secuencia fílmica indica que Morelli junto a su colaborador (Bierniakowicz) fueron los encargados de habilitar el ingreso del grupo agresor al sector privado. Uno (Bierniakowicz) los detuvo frente a la puerta del hall central, haciéndolos volver sobre sus pasos para encontrarse con el otro (Morelli) frente a la puerta maratón, por la que en definitiva pudieron acceder, dice la resolución judicial. El policía Ponce, “pese al conocimiento que tenía, o que debía tener, sobre las restricciones que pesaban sobre el ingreso al anillo interno del estadio, se desentendió de la conducta que desplegaron los simpatizantes caracterizados que conocía”.
sábado, 25 de junio de 2011
Y LA AFA/MAFIA PUDO MÁS
Desde su comienzo como Ministra de Seguridad, Garré adoptó rápidas y enérgicas decisiones vinculadas con reemplazos en las fuerzas, pases a retiro o disponibilidad, en fin un sin fin de medidas propias de su idea central: la conducción política de la seguridad en manos de civiles para terminar con los contubernios que durante años mantuvieron los uniformados con los políticos de turno.
Sin embargo y pese al coraje y decisión de la Ministra, como nada en la vida es perfecto, hubo y hay un tema con el que no puede manejarse con la energía que la caracterizan: el fútbol. En efecto, en ese rubro recreó la tristemente recordada SUBSEF a través de la creación de una Unidad que la reemplaza y al mando de la misma puso a un viejo experto en seguridad deportiva, el Dr. Juan Carlos Blanco.
Pero la cosa, más allá de anécdotas puntuales, es bien complicada pues enfrente tienen al único funcionario designado por la Junta Militar genocida de 1976, Julio Humberto Grondona, amo y patrón del fútbol y otros mega negocios durante los últimos 32 años.
Garré avaló a su nuevo funcionario en todas sus medidas, a veces en alguna equivocada por qué no decirlo, también estuvo de acuerdo que el partido de River y Belgrano de Córdoba, que puede cambiar la historia del fútbol argentino, se disputase sin la presencia de público, como dicen en el ambiente, a puertas cerradas.
Pero aquí sí llegó la mano del TODO PASA y Carlos Zannini mediante Grondona logró torcerle la mano la Ministra vedette del Gabinete, Don Julio logró convencer al Secretario Legal y Técnico de la Presidenta, de la inconveniencia de esa decisión y así, literalmente, le ordenaron a la Ministra que el partido se juegue con público.
Esta vez no primó la lógica de la consecuencia de las decisiones, tampoco el sentido común, se privilegió, en suma, el capricho rosquero del Vicepresidente del Mundo en perjuicio de la seguridad de las personas. Se privilegió el interés mezquino de una corporación con la que este Gobierno nunca pudo, antes que el interés comùn que, en este caso, no es nada más ni menos que el derecho a la seguridad.
Sólo un milagro hará que mañana en Núñez no haya una tragedia que lamentar, de cualquier forma, tal como van las cosas, Grondona siguirá mandando en los temas que le interesan a cualquier precio, bueno, en verdad a 1250 millones de pesos anuales que todos pagamos para que TODO SIGA PASANDO.
viernes, 4 de marzo de 2011
SEGURIDAD EN EL FÚTBOL
lunes, 28 de febrero de 2011
TODO NO PASA
sábado, 12 de febrero de 2011
LA SEGURIDAD DEL FÚTBOL SIGUE EN MANOS DE NADIE
En este sentido cabe hacer algunas consideraciones, habida cuenta de que, más allá de que la nueva funcionaria recién hace dos meses que está en funciones, sus declaraciones resultan cuanto menos poco felices, a la vez que demuestran un gran desconocimiento sobre la problemática de la violencia en el fútbol.
En primer lugar el hecho de haber disuelto la SUBSEF fue un error estratégico importante pues si este Gobierno desde 2003 a la fecha mantuvo esa estructura, más allá de los fenomenales fracasos de quienes la condujeron (Javier Castrilli y Pablo Paladino), no se entiende con qué justificativo ahora se la devalúa creando un engendro que, aparentemente, se llamaría Dirección de Seguridad en Espectáculos Públicos y en la que sigue estando el mismo grupo de ineptos que formaron parte de estos fracasos.
Esta decisión, desde nuestro punto de vista equivocada, conlleva también varios problemas legales, pues al abarcar la competencia sobre todos los espectáculos públicos, termina siendo una creación elefantiásica que no resolverá problema alguno, además de los conflictos de competencia jurisdiccional que acarreará, si es que en verdad funciona como debiera.
El fútbol es una actividad muy especial, eso es casi una obviedad, sin embargo las nuevas autoridades parecen no haberse percatado y, de hecho el torneo Clausura "Néstor Carlos Kirchner" ya comenzó y la seguridad de los espectadores y protagonistas está más huérfana que nunca. En cualquier caso, esta situación sorprende, pues la Ministra Garré ha demostrado desde que asumió, coraje y convicción a la hora de tomar decisiones difíciles, como poner en cajas a la PFA, entre ellas y parece que con el fútbol la cosa no funciona, al menos por ahora.
Esperemos que reaccionen y tomen decisiones acertadas antes que tengamos otro velatorio de un inocente.
Gustavo Gracia - Olé 11/02/2010
#1
Cristina Caamaño, la nueva secretaria de Seguridad a cargo del área, dice que quien produzca o apañe la violencia, sea quien fuere, será castigado. En octubre de 2010, el nombre de Cristina Caamaño saltó a los medios. Titular de la fiscalía 4, tuvo a su cargo la investigación por el crimen de Mariano Ferreyra, el militante del PO asesinado por una patota ferroviaria integrada por barrabravas. De hecho, dos de ellos están presos: Cristian Favale, de Defensa y Justicia, y Gabriel Sánchez, de Racing. Su investigación rápida y prolija llevó al Gobierno a pensar en ella como secretaria de Seguridad, la segunda persona en importancia por debajo de la ministra, Nilda Garré. En esos cambios, la Subsef fue liquidada y la seguridad en los espectáculos deportivos pasó a integrar una dirección de eventos masivos que responde justamente a Caamaño. A horas del inicio del torneo Clausura, la secretaria accedió a brindar cuáles serán los lineamientos en la materia a partir de ahora. Y como mujer de acción, con modales suaves pero decisión firme, dice que irá contra todos los que provoquen violencia y sus sostenes, ya sean políticos, dirigentes deportivos o policías.
“Recién estoy desembarcando pero lo primero con lo que queremos terminar es con el ‘olfato futbolístico’, esto que dicen los hombres de ‘se juega tal partido, es de alto riesgo’. Yo quiero pautas racionales de cuántos policías se necesitan y por qué, cuál es la estructura de un estadio, por qué ninguno está habilitado en forma definitiva en Capital. Esto también hace a la seguridad”, afirma Caamaño.
-Pero eso le diría que es la forma. El fondo es la violencia organizada de los barras y sus apoyos externos. ¿Qué hará sobre ese tema?
-Cuando hace dos semanas hice la primera reunión sobre este asunto, les dije a todos que deben hacerse responsables del rol que les toca. Quiero saber quién dentro de cada club se encarga de la seguridad. Porque si no le echan siempre la culpa a la Policía y se lavan las manos.
-Pero cómo desmonta la estructura de apoyo a los barras, y no sólo a nivel dirigentes deportivos. Usted trabajó un caso (el crimen de Mariano Ferreyra) donde había barras vinculados a sectores sindicales y políticos.
-Insisto, para eso es clave determinar al responsable. Yo traté con los clubes el tema de los barras. Vi que el problema es la interna que tienen adentro. Entonces si hay que hacer otro ingreso para que unos vayan por un lado y otros por otro, se hará.
-Lo lógico es que no entre ninguno.
-También puede ser eso, se está conversando. Hay que profundizar el derecho de admisión.
-Una buena medida sería que los clubes se lo ejerzan a todos en vez de favorecer a los barras que los apoyan.
-Por supuesto, y por eso estamos actualizando la base de datos con información de la Policía.
-Cuando investigó el crimen de Ferreyra, separó a la Policía del caso. En el fútbol hay mucha sospecha de connivencia de oficiales con barras. ¿Cómo se combate la violencia cuando a veces parecen aliados?
-Yo no sé si eso sucede, pero en principio los jefes de los operativos de cada partido ya no serán los comisarios de cada jurisdicción sino que será gente del área metropolitana, un equipo calificado con responsabilidades bien delimitadas. Acá habrá un control estricto de todo. La idea es que haya un responsable por cada cosa que ocurra. Acá se va a acabar el viva la pepa para policías, dirigentes deportivos, hinchas, para todos. Y sé que para que se corte la impunidad de los barras, hay que cortar todos los otros hilos.
-En el discurso está todo bien. Pero los barras tienen apoyo político de gente muy vinculada al Gobierno. Ahí está la ONG Hinchadas Unidas Argentinas como muestra. ¿Cómo creer entonces que hay voluntad política real de llevar este discurso a la práctica?
-Yo estoy acá como técnica, no por militante política. Conocí a la ministra Garré dos días antes de asumir, y cada día que pasa estoy más de acuerdo con su forma de trabajar. Sé que su pensamiento es terminar con la violencia. Es así. Danos un poquito de changüí para ver cómo nos va. Y que seamos mujeres a cargo del tema es una ventaja, porque tenemos una mirada y decisión diferente para revertir el flagelo.
-Este es un año electoral y las estadísticas marcan que las internas de los partidos muchas veces se dirimen en la cancha.
-Lo sé. Si es necesario, hablaré con cada intendente sobre el tema. Porque acá todos deben comprometerse para ganarle la batalla a la violencia en el fútbol. Cristina Caamaño, la nueva secretaria de Seguridad a cargo del área, dice que quien produzca o apañe la violencia, sea quien fuere, será castigado.
En octubre de 2010, el nombre de Cristina Caamaño saltó a los medios. Titular de la fiscalía 4, tuvo a su cargo la investigación por el crimen de Mariano Ferreyra, el militante del PO asesinado por una patota ferroviaria integrada por barrabravas. De hecho, dos de ellos están presos: Cristian Favale, de Defensa y Justicia, y Gabriel Sánchez, de Racing. Su investigación rápida y prolija llevó al Gobierno a pensar en ella como secretaria de Seguridad, la segunda persona en importancia por debajo de la ministra, Nilda Garré. En esos cambios, la Subsef fue liquidada y la seguridad en los espectáculos deportivos pasó a integrar una dirección de eventos masivos que responde justamente a Caamaño. A horas del inicio del torneo Clausura, la secretaria accedió a brindar cuáles serán los lineamientos en la materia a partir de ahora. Y como mujer de acción, con modales suaves pero decisión firme, dice que irá contra todos los que provoquen violencia y sus sostenes, ya sean políticos, dirigentes deportivos o policías.
“Recién estoy desembarcando pero lo primero con lo que queremos terminar es con el ‘olfato futbolístico’, esto que dicen los hombres de ‘se juega tal partido, es de alto riesgo’. Yo quiero pautas racionales de cuántos policías se necesitan y por qué, cuál es la estructura de un estadio, por qué ninguno está habilitado en forma definitiva en Capital. Esto también hace a la seguridad”, afirma Caamaño.
-Pero eso le diría que es la forma. El fondo es la violencia organizada de los barras y sus apoyos externos. ¿Qué hará sobre ese tema?
-Cuando hace dos semanas hice la primera reunión sobre este asunto, les dije a todos que deben hacerse responsables del rol que les toca. Quiero saber quién dentro de cada club se encarga de la seguridad. Porque si no le echan siempre la culpa a la Policía y se lavan las manos.
-Pero cómo desmonta la estructura de apoyo a los barras, y no sólo a nivel dirigentes deportivos. Usted trabajó un caso (el crimen de Mariano Ferreyra) donde había barras vinculados a sectores sindicales y políticos.
-Insisto, para eso es clave determinar al responsable. Yo traté con los clubes el tema de los barras. Vi que el problema es la interna que tienen adentro. Entonces si hay que hacer otro ingreso para que unos vayan por un lado y otros por otro, se hará.
-Lo lógico es que no entre ninguno.
-También puede ser eso, se está conversando. Hay que profundizar el derecho de admisión.
-Una buena medida sería que los clubes se lo ejerzan a todos en vez de favorecer a los barras que los apoyan.
-Por supuesto, y por eso estamos actualizando la base de datos con información de la Policía.
-Cuando investigó el crimen de Ferreyra, separó a la Policía del caso. En el fútbol hay mucha sospecha de connivencia de oficiales con barras. ¿Cómo se combate la violencia cuando a veces parecen aliados?
-Yo no sé si eso sucede, pero en principio los jefes de los operativos de cada partido ya no serán los comisarios de cada jurisdicción sino que será gente del área metropolitana, un equipo calificado con responsabilidades bien delimitadas. Acá habrá un control estricto de todo. La idea es que haya un responsable por cada cosa que ocurra. Acá se va a acabar el viva la pepa para policías, dirigentes deportivos, hinchas, para todos. Y sé que para que se corte la impunidad de los barras, hay que cortar todos los otros hilos.
-En el discurso está todo bien. Pero los barras tienen apoyo político de gente muy vinculada al Gobierno. Ahí está la ONG Hinchadas Unidas Argentinas como muestra. ¿Cómo creer entonces que hay voluntad política real de llevar este discurso a la práctica?
-Yo estoy acá como técnica, no por militante política. Conocí a la ministra Garré dos días antes de asumir, y cada día que pasa estoy más de acuerdo con su forma de trabajar. Sé que su pensamiento es terminar con la violencia. Es así. Danos un poquito de changüí para ver cómo nos va. Y que seamos mujeres a cargo del tema es una ventaja, porque tenemos una mirada y decisión diferente para revertir el flagelo.
-Este es un año electoral y las estadísticas marcan que las internas de los partidos muchas veces se dirimen en la cancha.
-Lo sé. Si es necesario, hablaré con cada intendente sobre el tema. Porque acá todos deben comprometerse para ganarle la batalla a la violencia en el fútbol.
lunes, 7 de febrero de 2011
EL TIEMPO PASA…
miércoles, 26 de enero de 2011
Control en el robo de autos pero no del fútbol
La Gendarmería podrá participar en acciones contra el narcotráfico, el robo automotor, secuestro de armas ilegales y acompañará las estrategias de control e investigación que realice la Policía bonaerense. En cambio, la fuerza federal no podrá intervenir en conflictos vecinales y tampoco en los operativos de seguridad que se brindar en los espectáculos públicos y deportivos, como los partidos de fútbol.
Es parte del protocolo adicional firmado entre la ministra de Seguridad, Nilda Garré, y el tiular de la cartera de Justicia de la Provincia, Ricardo Casal, que incluye la participación de los gendarmes en el control de rutas, acceso a los distritos del Conurbano y formación de retenes sorpresivos.
Son las actividades desplegadas por la Gendarmería en el Gran Buenos Aires desde 2005. Hace un mes había en la región una dotación de 1.200 efectivos, pero los índices delictivos se dispararon y la presidenta decidió un envío adicional de 6.000 hombres.
domingo, 16 de enero de 2011
Todo lo dicho sin contar el aquelarre de corrupción y descontrol que se maneja en el vecino COPROSEDE, cuyo Secretario Ejecutivo ha sido procesado en dos causas que esperan turno para los correspondientes juicios orales y públicos, sólo por citar un ejemplo.
La Dra. Garré está frente a la gran ocasión histórica de reencauzar el mundo del fútbol desde la organización, la gran ocasión que con coraje (que parece que no le falta) y decisión SE PUEDE y que TODO NO PASA.
Empieza otro partido
Enviado por Gisela Carpineta el Dom, 19/12/2010 - 01:50.
in
Política
Año 3. Edición número 135. Domingo 19 de diciembre de 2010
Por
Christian Rémoli
cremoli@miradasalsur.com
Actualmente, la mayoría de los hechos violentos relacionados con el fútbol ocurren fuera de los estadios.
Otras notas
Vende, vende que algo quedará
Hubo un momento, no muy lejano en el tiempo, donde todo era un poco mejor en el fútbol local. Claro, las urgencias de este deporte y de la gente eran otras. Los clubes también. Actualmente, el desprolijo presupuesto que manejan, produce que aquellos equipos que hacían la diferencia por trabajar las inferiores y conservar a sus cracks, deban deshacerse de estos futbolistas, sus activos más poderosos, para no poner en riesgo la estabilidad del club y, en casos más extremos, para que no caiga en convocatoria de acreedores.
Entrevista: León carlos Arslanian, ex ministro de seguridad bonaerense
–Cuáles son los principales desafíos, desde su óptica, que deberá enfrentar la gestión de Garré?
–Hay algunas cuestiones estructurales y otras de coyuntura. Dentro de las primeras, está este fenómeno de las ocupaciones o las tomas. Implican un alto desafío para el Estado para aportar soluciones adecuadas que no deriven en escenas de violencia. Y esto se conecta con lo estructural: hay que pulir muchísimo la doctrina de preservación del orden público, la no criminalización de la protesta social y la utilización de la fuerza por parte de Estado.
Racing aprovechó la inocencia de Boca
Sorpresas varias para empezar. La primera, apareció Juan Román Riquelme antes que Boca, besó una camiseta del nuevo diseño, y la cancha lo ovacionó. Un hecho curioso, sin antecedentes. La otra, apareció Miguel Fernández, Tití, la nueva incorporación de las transmisiones. Lejos de darle la posibilidad a caras renovadas y nuevos periodistas, la lógica de el Fútbol para Todos posiciona a los cronistas de Torneos y Competencias, cuestión que abona a la irrealidad de que solamente éstos dominan la cuestión televisiva de los partidos de fútbol.
Gira la pelota, gira la Argentina
Ya está. Se acabó. Dirían los viejos relatores: “Es la hora de la verdad”. Cuando Lionel Messi toque para Gonzalo Higuaín correrá algo más que la Jabulani, la pelota más ninguneada de todos los mundiales. Será un Mundial con Diego Maradona, no es un dato menor. En el ’82, terminó en fracaso con el plantel más extraordinario que se recuerde. Diego, Mario Kempes, Daniel Passarella, Ramón Díaz, Osvaldo Ardiles, Jorge Valdano, Ubaldo Matildo Fillol y sigue la lista. En México ’86 se transformó en el jugador más determinante en la historia de los mundiales para que un equipo fuera campeón.
“No se asesina por amor, sino por odio”
La Casa del Encuentro es una asociación civil sin fines de lucro fundada en Buenos Aires en 2004. Entre sus objetivos institucionales se destacan, entre otros, el trabajo contra toda forma de violencia hacia las mujeres. A falta de estadísticas oficiales, esta ONG realiza todos los años un Informe de investigación de femicidios en el país. El último se refiere al primer semestre de 2010 y da cuenta de 126 femicidios. Ada Rico es la presidenta de la asociación y directora del Observatorio de Femicidios en Argentina de la sociedad civil Adriana Marisel Zambrano.
La fidelización de una marca
Los medios tienen una participación en el conflicto social. Hoy, su rol en ese conflicto es bastante descarnado y directo. Es interesante porque empieza a poner blanco sobre negro quién es quién, y pone a las lectorías –yo no les daría rango de ciudadanos porque a mí me parece que equiparar el rol de una empresa mediática con el del Estado no corresponde– en un lugar de mayor claridad para elegir con quién se quieren informar y a quién creerle, o si se quieren informar con alguno al que no le terminan de creer, pero por fidelización de marca o de otro tipo de criterios lo siguen eligiendo.
Una nueva oportunidad para parar la violencia vinculada al fútbol
La salida a la generación de la violencia del fútbol no es una cuestión menor. Más bien, plantear el hecho como una situación alcanzable parece, a esta altura del partido, parte de una utopía lejana. Con el paso del tiempo y la suma de actores y escenarios que se acoplaron a los existentes, el crimen en el fútbol se disgregó y actualmente demuestra sus caras de diferentes formas. Aquellos muchachos del bombo y la bandera, que visitaban a los planteles pidiendo financiación para ir de visitante, son hoy señores, en algunos casos, dueños de los clubes, que intimidan, matonean y asesinan gente, actualmente, lejos de los fines de semana y los estadios.
Choque. Foreign Fields es un documental realizado por la BBC en 2002 con diversas historias de hinchadas argentinas e italianas. Allí se puede ver la gran diferencia entre una violencia y la otra. La hinchada de la Lazio ejerce una violencia ideológica, claramente fascista, vinculada con símbolos nazis y fogoneada por jugadores como Paolo Di Canio, quien festejaba los goles con su mano derecha levantada. Detrás de las hinchadas argentinas el documental denota un fuerte vínculo entre las tribunas y la política partidaria, aunque desecha el fuerte componente xenófobo que existe en los estadios criollos. El film, nunca estrenado en Argentina, logra meterse dentro del seno de la hinchada de Boca y resulta revelador en muchos aspectos. Lo más simbólico y esclarecedor son unas palabras que dice a cámara un viejo barra del club. “Todo esto que pasa es culpa de los políticos, quienes cuando volvió la democracia nos utilizaron para ir a los actos y como fuerza de choque, y después nos pasaron a la clandestinidad y nos llamaron violentos”, afirma Luis, alias Cabeza de Poronga, lugarteniente del Abuelo, jefe de La 12 entre 1980 y 1994.
Renovación. Empezar a trabajar seriamente y avanzar en una política prudente contra la inseguridad para aplacar los actos vandálicos en el fútbol a través de la Subsef (Subsecretaría de Espectáculos Futbolísticos), sería un gran primer paso para el nuevo Ministerio de Seguridad comandado por Nilda Garré.
No hay una sola manera de partir y de encarar el problema. La Subsef puede ser un arma eficiente en esta lucha si se aplican las normas para las cuales tiene potestad. La entidad, dirigida hasta el jueves pasado por Pablo Paladino, hombre de Aníbal Fernández, no aportó soluciones de fondo a los problemas más urgentes, ni mostró capacidad para actuar en la prevención de los hechos, una cuestión medular. Cuando Paladino asumió los objetivos eran dos: en primer término, bajarle a la Subsef el alto perfil que le inyectaba su anterior titular, el ex árbitro Javier Castrilli. Luego, descender los índices de violencia. El ex presidente de Los Andes solamente cumplió con lo primero. Su alejamiento y la aparición del Ministerio de Seguridad es una buena oportunidad para reencausar la historia de la Subsef y convertirla en una entidad eficaz.
Cambio. El organismo debe comprender y abarcar toda la trama. No puede estar ausente y sacarle el cuerpo a cuestiones centrales por lo complejas y lo urgentes. De las últimas 19 muertes producidas por el fútbol argentino, quince se produjeron fuera de los estadios y solamente una coincidió con el horario de la disputa de los partidos. Es decir, el foco de los conflictos entre barras contrarias o entre los integrantes de mismas hinchadas, cambió el escenario. De la misma manera que se modificó la lucha por el poder en la tribuna (antes se peleaba por la bandera con la barra de enfrente o por cuestiones políticas y ahora los enfrentamientos cursan por negocios como la droga, la venta de productos del club, el negocio de la seguridad, el estacionamiento o el traslado de jugadores a las peñas del interior) también cambió el ámbito y el momento. Es decir, la Subsef debe intervenir en los hechos a los que la violencia en el fútbol dio pie, que se trasladaron de lugar y día. Mayormente ya no ocurren los domingos y en las cercanías de la cancha.
Plan. Otra situación central para retraer la violencia tiene que ver con la planificación. No hay solución si se excluye el trabajo a largo plazo donde participen todos los actores posibles vinculados con el tema, desde los ministros, hasta los jugadores, pasando por los dirigentes de los clubes, periodistas especializados en el tema, los técnicos y, además, las entidades que trabajan clamando justicia por las muertes motorizadas desde los estadios. SAF (Salvemos al Fútbol) y Favifa (Familiares de Víctimas en el Fútbol Argentino) son dos organismos que además de estar en estado de lucha permanente, estudian con entrega y honestidad la temática. Seguramente tienen mucho para aportar, si hay decisión de escucharlos.
Paladino anunció en 2009 el Plan Estratégico 2009/2011 para la prevención de la política y la seguridad, alentando a las nombradas ONG para que lleven propuestas. Pasó un año y medio no tuvieron respuesta alguna. SAF pidió una devolución de las ideas aportadas y un estado de la puesta en marcha del plan. Al tiempo, la respuesta fue que la subsecretaría estaba poniendo a funcionar el “Programa Ejemplo”, la “Capacitación para la planificación estratégica” y la “Adecuación eficaz de la policía como auxiliar de la Justicia”. Lo cierto es que nada de esto repercutió visiblemente en la práctica.
Color. Otra cuestión vital a resolver transita por un ámbito algo más complejo que tiene que ver con las identidades futboleras y la xenofobia. El 10 de marzo de 2009 Independiente y Boca jugaban un partido por el clausura en cancha de Huracán. La hinchada del Rojo colgó del alambrado banderas de Bolivia y Paraguay en referencia al supuesto origen boliviano y paraguayo de los hinchas de Boca, una manera colorida de expresar la xenofobia. La Subsef tiene la potestad y la obligación de recorrer el estadio en la previa y de levantar un acta que certifique que están dadas las condiciones para el comienzo del espectáculo. La policía tiene la potestad y la obligación de revisar las banderas de la hinchada y de no dejar pasar a todas aquellas que alienten a la violencia. El árbitro tiene la potestad y la obligación de parar el partido cuando aparacen este tipo de banderas o cánticos similares. ¿Por qué de estas tres instancias en este caso y en tantos otros no se cumple ninguna? Muchas veces se confunden estos hechos como cuestiones de color y no parecen tener trascendencia porque habitualmente forman parte del fútbol, un ámbito que parece estar liberado para este tipo de acciones. Grosero error. No hay moral paralela en el deporte. La xenofobia no tiene clasificación, no es color, no es folklore. Es idiotez. También es función de las autoridades que los hinchas lo entiendan.
Hay dos maneras de encarar la solución. Uno es como una carrera de velocidad. Con soluciones rápidas, efectistas, aparentemente mágicas, aplicarle el derecho de admisión a los hinchas, por ejemplo. La otra es una carrera de fondo, mucho más lenta, donde hay que trabajar con la mente puesta en una meta lejana, que a veces resulta difícil alcanzar, pero donde manda la planificación y el orden. Quedará en manos de las nuevas autoridades elegir el camino a seguir.
miércoles, 12 de enero de 2011
VALIENTE DENUNCIA Y ACCIONAR DE LA MINISTRA NILDA GARRÉ
Adicionales que no llegaban a destino
Siete de los desplazados fueron procesados por quedarse con parte del dinero de los adicionales. Se suman al superintendente de Asuntos Internos, Raúl Timossi, quien sancionó al cabo que denunció ese caso.
Por Raúl Kollmann
En el marco de los estudios de todos los legajos de oficiales de la Policía Federal que aspiran a ascensos, la ministra de Seguridad Nilda Garré resolvió ayer pasar a disponibilidad preventiva a ocho comisarios. Siete de ellos están procesados por la jueza María Romilda Servini de Cubría porque presuntamente se quedaban con parte del dinero que se les debía pagar a los agentes que realizaban adicionales. También quedó en la misma situación el recientemente designado superintendente de Asuntos Internos de la fuerza, Raúl Timossi, quien sancionó al cabo denunciante Fernando Sousa Helguera, pese a que la Justicia determinó que dos denuncias posteriores en su contra, anónimas, realizadas casi como una venganza, resultaron falsas. Sousa Helguera no tendría que haber sido sancionado, pero Timossi violó la norma que indica que un efectivo no puede ser penalizado cuando la Justicia lo declara inocente.
En el año 2001, el cabo Sousa Helguera trabajaba como fotógrafo en la División Científica de la Policía Federal. Por entonces, se dio cuenta de que le habían dejado de pagar las horas extras –adicionales– que realizaba, pese a que firmaba todos los meses los recibos correspondientes. El suboficial empezó a averiguar qué ocurría y se enteró que lo mismo le pasaba a otros efectivos de Científica. Finalmente decidió hacer la denuncia, que recayó en la jueza federal María Romilda Servini de Cubría. La causa fue la número 4783/05. La magistrada investigó a 28 oficiales, entre ellos a veinte comisarios y al final de la pesquisa judicial resolvió procesar a siete de los imputados. Los cargos fueron peculado –que consiste en quedarse con dinero público– y falsedad ideológica. Ayer, Garré resolvió pasar a disponibilidad preventiva a todos los oficiales procesados, al menos hasta que haya sentencia judicial. Según los trascendidos, las pruebas contra los uniformados serían muy contundentes, entre otras razones porque decenas de efectivos declararon en su contra y habrían sido sujetos de la misma maniobra: realizaban horas extra, firmaban los recibos, pero no se les pagó lo que correspondía.
La situación de Timossi es igualmente comprometida. Después de hacer la denuncia, Sousa Helguera recibió dos imputaciones en su contra. Se lo acusó esencialmente de venderles información sobre la salud de efectivos policiales a dos estudios jurídicos. Estas denuncias anónimas también terminaron en la Justicia, pero, además, Asuntos Internos abrió un expediente contra Sousa Helguera. El instructor del legajo fue Timossi.
El delito supuestamente cometido por el cabo fue exacciones ilegales, que consiste en exigir dinero a particulares desde el Estado. La investigación judicial demostró que las denuncias contra Sousa Helguera fueron falsas, al punto que el dictamen final de la Justicia fue que "los delitos nunca se cometieron". Pese a lo indicado por el expediente judicial, Timossi igualmente sancionó a Sousa Helguera, algo que es ilegal ya que la norma indica que si la Justicia sobresee a un integrante de la fuerza, ésta no puede tomar determinaciones que van en contra de lo resuelto por los jueces.
Para peor, un análisis del expediente de Asuntos Internos demostró varias irregularidades. Entre otras, que se realizaron escuchas ilegales a estudios de abogados y que a Sousa Helguera se le negaron los derechos de defensa. Sobre la base de todos esos elementos, el entonces fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, realizó una nueva denuncia en la Justicia y, además, le pidió a la Policía Federal que reponga en su puesto a Sousa Helguera, aunque el cabo ya se pasó al campo de la política, incorporándose a las huestes de Felipe Solá en Esteban Echeverría.
Desde que asumió como ministra, Garré, y la secretaria de Seguridad, Graciela Caamaño, tuvieron que dedicar parte importante de su tiempo a resolver sobre los ascensos en todas las fuerzas que dependen de esa cartera. La fecha tradicional es diciembre, pero los legajos siguen en estudio para fundamentar las decisiones que se tomen. La disponibilidad preventiva de Timossi y los otros ocho oficiales de alto rango son producto justamente de la revisión de los legajos.
La lógica indica que Garré tendrá que designar a otro superintendente de Asuntos Internos, un puesto clave porque es quien tiene la responsabilidad de controlar a la fuerza desde el punto de vista de la disciplina y, sobre todo, de los casos de corrupción. Tanto Garré como Caamaño adhieren al Acuerdo para una Seguridad Democrática que, entre otros puntos fundacionales, sostiene que lo óptimo es que Asuntos Internos esté a cargo de civiles e incluso que se adopte el modelo que hoy ya tiene la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en la que Asuntos Internos funciona como una auditoría externa, es decir que no está bajo la disciplina de los jefes de la fuerza. En ese esquema, lo razonable es que Asuntos Internos dependa exclusivamente del propio ministerio.
lunes, 10 de enero de 2011
La seguridad en las canchas, una deuda para este año
La seguridad en las canchas, una deuda para este añopor Alejandro Duchini desde | 10.01.11 Array A fines de 2010, Pablo Paladino renunció –como coletazo de cambios políticos en el gobierno- a la dirección de la Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos. Desde entonces, ese organismo lleno de falencias, quedó acéfalo. La seguridad en las canchas es una deuda pendiente para este año. Foto: Archivo Télam A poco más de un mes del inicio del Torneo "Néstor Kirchner" Clausura 2011, pautado para el 11 de febrero, la delicada seguridad del fútbol argentino está casi como bola sin manija. No hay, por el momento, algún funcionario nombrado para suceder a Pablo Paladino, quien el 15 de diciembre renunció a la Subsef (Subsecretaría de Seguridad en Espectáculos Futbolísticos). Su alejamiento se debió a los cambios de gobierno que sacudieron a su "líder político", el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, cuando se decidió la implementación del Ministerio de Seguridad, a cuyo mando quedó Nilda Garré. |