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miércoles, 12 de enero de 2011

VALIENTE DENUNCIA Y ACCIONAR DE LA MINISTRA NILDA GARRÉ

Con gran valentía la Ministra Nilda Garré también ha metido mano en los lazos corruptos que existen entre la mafia del fútbol y algunos miembros de la fuerza policial, confiemos en que pueda seguir adelante, la tarea es muy complicada, le deseamos el mayor de los éxitos.

Adicionales que no llegaban a destino

Siete de los desplazados fueron procesados por quedarse con parte del dinero de los adicionales. Se suman al superintendente de Asuntos Internos, Raúl Timossi, quien sancionó al cabo que denunció ese caso.

 Por Raúl Kollmann

En el marco de los estudios de todos los legajos de oficiales de la Policía Federal que aspiran a ascensos, la ministra de Seguridad Nilda Garré resolvió ayer pasar a disponibilidad preventiva a ocho comisarios. Siete de ellos están procesados por la jueza María Romilda Servini de Cubría porque presuntamente se quedaban con parte del dinero que se les debía pagar a los agentes que realizaban adicionales. También quedó en la misma situación el recientemente designado superintendente de Asuntos Internos de la fuerza, Raúl Timossi, quien sancionó al cabo denunciante Fernando Sousa Helguera, pese a que la Justicia determinó que dos denuncias posteriores en su contra, anónimas, realizadas casi como una venganza, resultaron falsas. Sousa Helguera no tendría que haber sido sancionado, pero Timossi violó la norma que indica que un efectivo no puede ser penalizado cuando la Justicia lo declara inocente.

En el año 2001, el cabo Sousa Helguera trabajaba como fotógrafo en la División Científica de la Policía Federal. Por entonces, se dio cuenta de que le habían dejado de pagar las horas extras –adicionales– que realizaba, pese a que firmaba todos los meses los recibos correspondientes. El suboficial empezó a averiguar qué ocurría y se enteró que lo mismo le pasaba a otros efectivos de Científica. Finalmente decidió hacer la denuncia, que recayó en la jueza federal María Romilda Servini de Cubría. La causa fue la número 4783/05. La magistrada investigó a 28 oficiales, entre ellos a veinte comisarios y al final de la pesquisa judicial resolvió procesar a siete de los imputados. Los cargos fueron peculado –que consiste en quedarse con dinero público– y falsedad ideológica. Ayer, Garré resolvió pasar a disponibilidad preventiva a todos los oficiales procesados, al menos hasta que haya sentencia judicial. Según los trascendidos, las pruebas contra los uniformados serían muy contundentes, entre otras razones porque decenas de efectivos declararon en su contra y habrían sido sujetos de la misma maniobra: realizaban horas extra, firmaban los recibos, pero no se les pagó lo que correspondía.

La situación de Timossi es igualmente comprometida. Después de hacer la denuncia, Sousa Helguera recibió dos imputaciones en su contra. Se lo acusó esencialmente de venderles información sobre la salud de efectivos policiales a dos estudios jurídicos. Estas denuncias anónimas también terminaron en la Justicia, pero, además, Asuntos Internos abrió un expediente contra Sousa Helguera. El instructor del legajo fue Timossi.

El delito supuestamente cometido por el cabo fue exacciones ilegales, que consiste en exigir dinero a particulares desde el Estado. La investigación judicial demostró que las denuncias contra Sousa Helguera fueron falsas, al punto que el dictamen final de la Justicia fue que "los delitos nunca se cometieron". Pese a lo indicado por el expediente judicial, Timossi igualmente sancionó a Sousa Helguera, algo que es ilegal ya que la norma indica que si la Justicia sobresee a un integrante de la fuerza, ésta no puede tomar determinaciones que van en contra de lo resuelto por los jueces.

Para peor, un análisis del expediente de Asuntos Internos demostró varias irregularidades. Entre otras, que se realizaron escuchas ilegales a estudios de abogados y que a Sousa Helguera se le negaron los derechos de defensa. Sobre la base de todos esos elementos, el entonces fiscal de Investigaciones Administrativas, Manuel Garrido, realizó una nueva denuncia en la Justicia y, además, le pidió a la Policía Federal que reponga en su puesto a Sousa Helguera, aunque el cabo ya se pasó al campo de la política, incorporándose a las huestes de Felipe Solá en Esteban Echeverría.

Desde que asumió como ministra, Garré, y la secretaria de Seguridad, Graciela Caamaño, tuvieron que dedicar parte importante de su tiempo a resolver sobre los ascensos en todas las fuerzas que dependen de esa cartera. La fecha tradicional es diciembre, pero los legajos siguen en estudio para fundamentar las decisiones que se tomen. La disponibilidad preventiva de Timossi y los otros ocho oficiales de alto rango son producto justamente de la revisión de los legajos.

La lógica indica que Garré tendrá que designar a otro superintendente de Asuntos Internos, un puesto clave porque es quien tiene la responsabilidad de controlar a la fuerza desde el punto de vista de la disciplina y, sobre todo, de los casos de corrupción. Tanto Garré como Caamaño adhieren al Acuerdo para una Seguridad Democrática que, entre otros puntos fundacionales, sostiene que lo óptimo es que Asuntos Internos esté a cargo de civiles e incluso que se adopte el modelo que hoy ya tiene la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) en la que Asuntos Internos funciona como una auditoría externa, es decir que no está bajo la disciplina de los jefes de la fuerza. En ese esquema, lo razonable es que Asuntos Internos dependa exclusivamente del propio ministerio.

lunes, 23 de agosto de 2010

VOS HACE, YO TE CUBRO Y ÉL NO TE AGARRA MÁS

Desde hace años venimos denunciando con insistencia las enormes irregularidades que rodean y envuelven al fùtbol argentino con la más amplia complicidad de los dirigetnes deportivos y políticos de turno. También una vez más la Justicia (?) parece que empieza a mirar para otro lado, venìamos del sobreseimiento dictado por el Juez De Giorgi en la causa promovida por Salvemos al Fútbol y de otro dictado en favor del Comisario Mayor Rubèn Pèrez en la provincia de Buenos Aires. El cambalache no se detiene.

La Justicia investiga una red de connivencia entre La Doce, policías y funcionarios. Un escándalo que destapa el negocio de la violencia.

Gustaqvo Grabia (ggrabia@ole.com.ar)

Los papeles que circulan por la Fiscalía de la Boca, queman. Y amenazan con prenderle fuego a varias divisiones de la Policía Federal y hasta a un importante hombre de la Justicia, por irregularidades que favorecieron en forma escandalosa a barrabravas. Es más, toda una investigación sobre La Doce podría quedar en la nada por nulidades en el procedimiento y donde había delitos, no habrá nada. Es la historia de nunca acabar en el negocio de la violencia en el fútbol con responsables claros: quienes deben combatirla, parecen convivir con ella.

La historia empezó el 5/10/08. La interna entre Mauro Martín y el Uruguayo Richard estaba a full y este último ya no podía ir a la cancha. Tras jugar en La Bombonera contra Estudiantes, una brigada de Conductas Delictivas de la Federal paró un auto donde iba la primera plana de la barra. Y secuestró tres armas y detuvo a tres barras. Acá se produjeron dos hechos raros: un testigo dijo que esos policías habían estado antes por el estacionamiento del club y dio a entender que las armas habían sido plantadas y remarcó que un oficial le dijo: “Vos sos ciego, sordo y mudo y por tu bien, no te metás”. Ese testigo, empleado de una compañía de seguridad privada, no logró ser contactado por la Policía para ratificar aquella declaración, que abonaba la hipótesis de un arreglo entre el Uruguayo y la brigada policial para hacer caer a Mauro Martín. El otro tema tiene que ver con las armas. Fueron derivadas a la Comisaría 24 y tras ser periciadas, le informaron al juez que no tenían percutor, por lo que no eran aptas para el disparo y no podían considerarse armas. Y si no hay arma, no hay caso. Pero ante el rumor de que habían sido rotas ex profeso en la Comisaría tras el pago de una suculenta suma de La Doce oficial, se ordenó una nueva pericia, esta vez a Gendarmería. Que fue contundente: las armas fueron destruidas con un alicate, si bien no se podía precisar la fecha del ilícito.

¿Cómo se llegó a esto? Gracias a las escuchas del teléfono del Uruguayo Richard, intervenido en la causa del crimen de dos colombianos en el estacionamiento del shopping Unicenter, producido meses atrás. Y en este ítem hay otra irregularidad que asusta: Richard tenía pedido de captura, pero el fiscal que conocía todos sus movimientos por haberle intervenido el teléfono, no lo mandó nunca a detener. Y hasta que cayó al año por pedido de otro fiscal, Richard acumuló dos delitos más que están siendo analizados por la Justicia.

Así las cosas, hay cuatro causas en curso: una contra la Comisaría 24 por connivencia con La Doce oficial, que tiene varios procesados, entre ellos un comisario. Otra, por la relación entre Richard y una división de seguridad deportiva de la Federal, que incluye también protección para ambas facciones en el enfrentamiento del 15/3/09 en Parque Lezama. Una tercera que investiga el extraño y gigantesco robo a una armería de San Fernando, cuyos autores nunca fueron descubiertos pero los revólveres terminaron todos en poder de La Doce. Y la última, la que originó todo, del 5/10/08, donde está requerido a juicio Cacho Otazú, mano derecha de Mauro Martín, quien podría ser el mayor beneficiario de las irregularidades y así zafar de todo.